El huevo es un alimento de gran valor nutritivo cuyo contenido en proteínas, vitaminas y minerales, ácidos grasos saturados e insaturados junto con otras sustancias, ha servido para que organismos relacionados con la Nutrición y la Salud, consideren al huevo como alimento recomendable para una dieta variada y equilibrada.

El huevo es un alimento de elevado contenido en proteínas de excelente calidad nutritiva y fáciles de digerir. Dentro de los lípidos (9.7%) es especialmente importante su riqueza en fosfolípidos. Se puede considerar al huevo como la fuente principal de fosfolípidos de la dieta y que además contribuye a satisfacer las necesidades en ácido linoleico, ácido esencial que el organismo no puede sintetizar.

Los huevos contienen cantidades apreciables de vitaminas y minerales entre las que destacan las A, D, E y grupo B. Entre los minerales que posee destacan el hierro, fósforo, zinc, yodo y selenio. Un huevo puede satisfacer entre el 10-15% de las necesidades diarias del hombre en vitaminas A, D, E, B2 y B12, el 10% del fósforo y el zinc necesarios, y más de un 25% del yodo.

El aporte calórico del huevo no es muy alto, lo que es importante de cara a evitar la obesidad.

En la columna de la derecha se muestra una tabla donde se recoge el contenido nutritivo del huevo referido a 100g de fracción comestible, son datos obtenidos de la "Guía de etiquetado del huevo", Instituto de estudios del huevo, Ministerio de Medio ambiente y medio rural y marino e Inprovo. Nov 2008.

El elevado valor nutritivo del huevo, junto con el hecho de que resulta apetecible y fácil de digerir, lo hace útil en la alimentación de niños, adolescentes, embarazadas, mujeres en lactación, ancianos, enfermos, etc. y en la de cualquier individuo, en general.

En el periodo de crecimiento de los niños y adolescentes los huevos deben considerarse como alimento recomendable para su correcta nutrición ya que pueden contribuir de manera importante a cubrir las necesidades del organismo en los más diversos nutrientes. Las restricciones pueden conducir a una dieta deficitaria en nutrientes esenciales, pudiendo perjudicarse el crecimiento y la salud del niño o adolescente.

Se recomienda en los niños el consumo de dos o tres raciones diarias de alimentos proteicos (carne, pescados o huevos), por lo que podría ser conveniente el consumo de 3 o 4 huevos por semana. Una persona corpulenta y/o físicamente activa podría consumir hasta 7 huevos en semana. Para las poblaciones sanas el consumo de 4 o 5 huevos por semana en consumo directo (huevo frito, duro…) o indirecto (salsas, postres…) puede contribuir a hacer la dieta más variada ya que el huevo es una excelente alternativa nutricional a las carnes y pescados.

El huevo, es un alimento muy valioso para las personas de edad avanzada por ser fácil de masticar y digerir, además de por su elevado valor nutritivo, ya que puede mejorar su estado nutricional y de salud. Además, el aporte de lecitina, que contribuye a elevar los niveles de colina en sangre, favorece la función mental de los ancianos.

Se ha hablado mucho acerca de la relación entre el huevo y el colesterol. Los niveles de colesterol de una persona, son consecuencia de su dieta total, y no del consumo de un alimento en particular Las medidas restrictivas en la dieta, debido a los prejuicios en torno al colesterol del huevo, pueden llevar a situaciones de deficiencia en otros nutrientes.

En el control de la colesterolemia no sólo influye el contenido en colesterol de los alimentos, sino también otros factores como el aporte de vitaminas y minerales, así como su contenido en ácidos grasos saturados y poliinsaturados y la relación entre ambos. En el caso del huevo, esta relación es favorable en cuanto a su influencia sobre el nivel de los lípidos sanguíneos de modo que a pesar del contenido en colesterol del huevo, el ratio entre ácidos grasos saturados y ácidos grasos insaturados (a favor de estos últimos), favorece la absorción del colesterol de modo que penetra en las células y no queda en la sangre, lo que no ayuda a elevar la tasas de colesterol en sangre.